¿Qué es el trastorno de erección masculina?

El trastorno de erección masculina (o más conocido por «disfunción eréctil») hace referencia a la incapacidad de lograr o mantener la erección de manera que sea suficiente para tener una relación sexual satisfactoria.

Dicha alteración puede ocurrir de manera repentina o gradual. Adicionalmente, este destaca por ser una de las principales disfunciones sexuales y una de las consecuencias del Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (TDSH).

¿Cuáles son los principales síntomas?

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición (DSM-5) la persona que padezca este trastorno debe haber experimentado, por lo menos, uno de los siguientes tres síntomas en la mayoría o en todas las situaciones de carácter sexual; es decir, en un porcentaje de entre el 75% y el 100% de las veces.

  1. Complicaciones para lograr la erección antes de la actividad sexual.
  2. Complicaciones para mantener la erección durante y hasta el final de la actividad sexual.
  3. Reducción considerable de la rigidez de la erección.

Dichos síntomas deben haberse experimentado durante un mínimo de seis meses y haber provocado un malestar significativo en la calidad de vida de la persona. Además, este trastorno no puede ser atribuido a otro trastorno mental no sexual, factores estresantes significativos o a los efectos de una sustancia o medicación.

¿Cuál es su epidemiología?

Las investigaciones que se han realizado con respecto a esta disfunción sexual establecen que el trastorno de erección masculina afecta, principalmente, a hombres mayores de 40 años. Por lo tanto, los resultados han arrojado las siguientes cifras en cuando a su epidemiología:

  1. Del 1% al 10% en hombres menores de 40 años.
  2. Del 2% y 9% en hombres de entre 40 y 49 años.
  3. Del 20% y 40% en hombres de entre 60 a 69 años.
  4. Del 50% al 100% en hombres mayores de 70 años.

¿A qué se debe el trastorno de erección masculina?

La función sexual se describe como una función biopsicosocial al estar compuesta por una gran variedad de sistemas, como pueden ser el sistema endocrino, vascular, neurológico y psicológico.

Al fin y al cabo, la excitación sexual implica un proceso en el que entran en juego las hormonas, los vasos sanguíneos, los músculos, la sangre, las cogniciones, etc., por lo que el trastorno eréctil puede aparecer debido a una combinación de causas tanto físicas como psicológicas.

Causas médicas

Algunas de las causas médicas, entre otras, que han sido estudiadas como posibles causas de la disfunción eréctil son las siguientes:

  1. Diabetes mellitus.
  2. Hipertensión.
  3. Hiperlipidemia.
  4. Síndrome metabólico.
  5. Esclerosis múltiple.
  6. Lesiones cerebrales o de la médula espinal.
  7. Enfermedades sistémicas (ej. Riñón, hígado, cardiovascular).
  8. Factores locales del pene (ej. Enfermedad de Peyronie, fibrosis cavernosa).
  9. Bajos niveles de testosterona.

Causas farmacológicas

Alrededor del 25% de los casos que padecen el trastorno de erección del hombre estarían explicados por los efectos secundarios de la medicación que estén consumiendo en ese momento. Se destaca que los fármacos que aumentan las probabilidades de que los individuos sufran disfunción eréctil son los siguientes:

  1. Antihipertensivos (ej. Bloqueadores beta, bloqueadores de los canales de calcio).
  2. Antidepresivos (ej. Antidepresivos tricíclicos, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)).
  3. Antipsicóticos (ej. Clorpromacina, haloperidol).
  4. Antiandrógenos (ej. Agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina, quimioterapia).
  5. Antiarrítmicos (ej. Digoxina, amiodarona).

Causas psicológicas

Los factores psicológicos, en sus tres componentes (cognitivos, emocionales y conductuales) podrían dar lugar al trastorno eréctil. Algunas alteraciones psicológicas que presentan relación con esta disfunción sexual son:

  1. Trastornos de ansiedad.
  2. Trastornos depresivos.
  3. Baja autoestima.
  4. Miedo desproporcionado al fracaso sexual.
  5. Culpabilidad exagerada por el desempeño sexual.
  6. Trastornos relacionados con el estrés.

Causas relacionadas con la salud

Las personas, en ocasiones, presentan una serie de hábitos o comportamientos insalubres que tienen consecuencias negativas para su organismo y contribuyen al desarrollo de la disfunción eréctil. Estos hábitos harían referencia al consumo excesivo de alcohol, al uso de drogas ilegales (ej. Cocaína) y legales (ej. tabaco), falta de actividad física, mala alimentación, etc.

Factores de riesgo

Finalmente, cabe destacar que a parte de las causas que pueden provocar la disfunción, existen una serie de factores de riesgo que están relacionados con el desarrollo del trastorno.

Algunos de los factores predisponentes harían referencia a experiencias traumáticas pasadas (ej. Abuso sexual), haber estado sometido a una crianza estricta, haber recibido una educación sexual inadecuada o sufrir problemas de salud física y mental.

Por otra parte, cabe destacar que entre los factores precipitantes destacan los problemas y las presiones en las relaciones sociales o de pareja, todas aquellas situaciones que hayan supuesto a la persona un gran estrés (ej. Pérdida del trabajo), o haber vivido algunos acontecimientos importantes (ej. Parto).

Por último, hacer el apunte en que pueden aparecer factores de mantenimiento del problema, como podrían ser los problemas de pareja, el desconocimiento de los tratamientos para el problema eréctil, incomprensión sobre el problema, etc.

¿Existen diferentes tipos de trastornos de erección?

Previamente a conocer las causas que pueden originar este trastorno, es importante mencionar que esta disfunción cuenta con una serie de especificadores sobre la naturaleza y la gravedad del trastorno que ayuda al clínico a estrechar y especificar la clasificación.

Especificadores del trastorno de erección masculina

El trastorno en función de su naturaleza

Con el fin de poder establecer el inicio del trastorno, así como si los síntomas se manifiestan de manera generalizada o determinada, el DSM-5 propone la siguiente clasificación:

  1. El trastorno es de por vida: la disfunción existe desde que la persona alcanzó la madurez sexual.
  2. El trastorno es adquirido: la disfunción existe tras un tiempo de actividad sexual aparentemente normal.
  3. El trastorno es generalizado: la disfunción no está limitada a estimulaciones, parejas o momentos específicos.
  4. El trastorno es situacional: la disfunción está limitada a estimulaciones, parejas o momentos específicos.

El trastorno en función de su gravedad

Para poder conocer cómo está afectando esta disfunción a la calidad de vida la persona, es necesario establecer el nivel de gravedad. Por este motivo, el DSM-5 plantea los siguientes criterios:

  1. Leve: existe evidencia de malestar significativo, pero tenue.
  2. Moderado: existe evidencia de malestar moderado en relación con los síntomas presentados.
  3. Grave: existe evidencia de malestar extremo con respecto a los síntomas.

Tipos de disfunciones eréctiles

Las disfunciones eréctiles existentes se clasifican, según las investigaciones, en cuatro tipos en función del motivo por el que la disfunción eréctil aparece. Por lo tanto, el trastorno eréctil puede clasificarse como psicógeno, orgánico o mixto (psicógeno y orgánico).

Disfunción eréctil psicógena

Como se ha mencionado anteriormente en el punto referente a las causas psicológicas, estas pueden por sí mismas o en combinación con las causas orgánicas, provocar el trastorno de erección en el hombre.

Entre todos los mencionados y existentes, cabe destacar que la ansiedad ante el desempeño sexual cobra gran relevancia, ya que los factores implicados en ese proceso (cognitivos, afectivos e interpersonales) desembocan en la disfunción eréctil.

Como curiosidad, cuando el individuo tiene erecciones rígidas matutinas y/o nocturnas o ante un pensamiento sexual, y el trastorno aparece de repente, es de curso intermitente o de corta duración, la causa de la disfunción sexual se clasificaría como psicógena.

Disfunción eréctil orgánica

El término «orgánico» hace referencia a todo aquello que tiene que ver o está relacionado con el ser humano a nivel físico.

Anteriormente se mencionaba que cuando el individuo tenía erecciones rígidas y la disfunción aparecía de manera repentina y era de corta duración, la causa sería psicógena; no obstante, cuando el trastorno eréctil aparece gradualmente, sigue un curso progresivo y tiene una duración prolongada, la causa guardaría relación a nivel más orgánico.

Disfunción eréctil neurogénica

La disfunción eréctil neurogénica puede aparecer debido a la presencia de algunos trastornos neurológicos tales como la epilepsia en el lóbulo temporal, accidentes cerebrovasculares, demencias (ej. Enfermedad de Alzheimer y Parkinson), cirugías pélivas, esclerosis múltiple, etc.

Disfunción eréctil endocrinológica

La disfunción eréctil endocrinológica está altamente relacionada con los andrógenos, los cuales son necesarios para la potenciación del deseo sexual y para el mantenimiento de las erecciones. No obstante, en casos de trastornos de erección, es posible que haya una deficiencia de testosterona, hipogonadismo o hiperprolactinemia.

Disfunción eréctil vascular

La disfunción eréctil vascular aparece cuando la sangre no llega a los cuerpos cavernosos del pene; cuando este proceso es correcto en condiciones normales, es cuando los hombres logran la erección. Como se veía, algunos problemas relacionados con esta insuficiencia podrían ser la aterosclerosis, la hiperlipidemia y la hipertensión.

¿Cómo se trata el trastorno de erección masculina?

Evaluación del trastorno de erección masculina

Cuando el paciente acude a consulta refiriendo quejas de disfunción eréctil, los principales objetivos de los que se debe partir son:

  1. Establecer un diagnóstico preciso sobre si realmente padece disfunción eréctil.
  2. Identificar la causa del trastorno eréctil.
  3. Conocer los factores de riesgo que rodean a la persona.
  4. Tener conocimiento sobre si padece otras enfermedades para estudiar los trastornos comórbidos.
  5. Especificar, en caso de que tome medicación, cuál.
  6. Conocer las cuestiones psicosociales de los pacientes (ej. Dinámica de las relaciones sexuales, punto de vista sobre la sexualidad y la función sexual, cómo es su vida actual).

Por lo tanto, se precisa de una anamnesis sexual (médica y psicológica) adecuada y completa, conociendo la historia de la persona en todos los ámbitos de su vida.

En ocasiones, para poder evaluar el trastorno eréctil se hace uso de una serie de cuestionarios. Dos de los más utilizados y que han resultado válidos y útiles para dicho examen son:

  1. International Index of Erectile Function de Rosen RC. Este cuestionario tiene una versión española propuesta por Álvaro Roa, la cual es el Índice Internacional para la Función Eréctil (IIEF).
  2. Sexual Health Inventory for Men o «Test SHIM».

Tratamientos del trastorno de erección masculina

Existen multitud de tratamientos médicos, farmacológicos y psicológicos para poder manejar el trastorno eréctil.

Tratamientos médico-farmacológicos para el trastorno de erección

En lo referente a los tratamientos médico-farmacológicos, el tratamiento conocido como «de primera línea» para este tipo de disfunción son los fármacos PDE5-I orales, los cuales favorecen la erección y son más comúnmente conocidos como «viagra».

Los PDE5-I orales más utilizados y recomendados son los siguientes:

  1. Sildenafil.
  2. Vardenafilo.
  3. Tadalafilo.
  4. Udenafil.
  5. Mirodenafil.

No obstante, ésta también puede tratarse a través de otras técnicas médico-farmacológicas tales como el PRP (Plasma Rico en Plaquetas), las ondas de choque de baja energía, las inyecciones intravenosas de fármacos vasoactivos, las bombas de vacío o los implantes peneanos.

Tratamientos psicológicos

Algunas de las investigaciones realizadas para conocer si los tratamientos psicológicos son efectivos a la hora de intervenir en el trastorno de erección establecieron que, aproximadamente 2/3 de los hombres se encontraban satisfechos tras haberse sometido a tratamientos psicológicos.

Estos tratamientos, a parte de las técnicas que se puedan poner en marcha en terapia, también consiste en fomentar programas de educación sexual, programas de entrenamiento en habilidades sociales y comunicación, y programas de relación interpersonal.

Con respecto a qué técnicas o terapias han resultado más utilizadas, destacan:

  1. La Terapia Racional Emotiva (TRE) de Ellis (1961): esta terapia es especialmente útil para la disminución de la ansiedad y el aumento de los intentos y el éxito de la actividad sexual.
  2. La Desensibilización Sistemática (DS) de Wolpe (1958): esta terapia está especialmente indicada cuando hay presencia de ansiedad ante a la interacción sexual, mostrando resultados positivos con respecto a su control.

Referencias bibliográfica

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