¿Qué es la psicooncología?

La psicooncología es la rama de la psicología especializada en el tratamiento de pacientes con cáncer y sus familiares. La Dra. Holland, fundadora de la psicooncología, la define como una subespecialidad de la oncología compuesta por dos enfoques: uno psicosocial y otro bio-psicológico. El primero hace referencia a las respuestas emocionales de los y las pacientes durante la enfermedad, de sus familiares y del personal sanitario que les atiende. La segunda dimensión atiende los factores de índole más psicológicos, conductuales y sociales que influyen en la morbilidad y mortalidad del cáncer.

¿Cuáles son los orígenes de la psicooncología?

¿Qué es la oncología?

La oncología es la rama de la medicina que se ocupa de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las neoplasias, tumores benignos y malignos, especialmente del cáncer. Esta disciplina comprende varios aspectos relativos al cáncer: epidemiología, prevención, tratamientos… siendo el objetivo global, el cuidado de los pacientes desde su diagnóstico hasta el final de la enfermedad.

A mediados de 1970 se comienza a poner en valor las implicaciones emocionales y reacciones de los y las pacientes ante un diagnóstico oncológico: la adaptación a la enfermedad, las intervenciones médicas y psicológicas, la investigación de las variables inmunológicas y neuroendocrinas que median en los procesos de aparición de la enfermedad, los cuidados paliativos, los problemas psicofarmacológios, los dilemas éticos consecuentes…

¿Es lo mismo psicooncología que oncología?

Los tratamientos oncológicos plantean dificultades a nivel cognitivo, emocional, motivacional y de comunicación, problemas que no se pueden abordar únicamente desde un punto de vista médico. De esta manera, se va desarrollando una subdisciplina actualmente denominada “psicooncología” y que se considera como un área independiente a la oncología.

En 1977 creó la primera unidad de psicooncología del mundo y luego el primer comité de psicooncología como parte de ensayos clínicos subvencionados por el National Cancer Institute de EE.UU. En 1984 fundó la Sociedad Internacional de Psicooncología (IPOS) con el ánimo de crear una red de conexiones a nivel internacional con los interesados en el tema de la psicooncología.

Sintomatología

Resulta complejo ofrecer una única lista de síntomas dentro de los pacientes derivados a psicooncología conociendo la diversidad de enfermedades que engloba el cáncer. Asimismo, dentro de una misma enfermedad las circunstancias y características personales también van a cambiar, existiendo múltiples síntomas emergentes. No obstante, se pueden atribuir, en base a la historia clínica, una serie de elementos comunes y frecuentes:

  • La fatiga
  • La ansiedad
  • Miedo a la muerte
  • Malestar constante y desesperación
  • Dolor físico, muscular o articular persistente
  • Cambios físicos en la imagen personal
  • Cambios de peso
  • Cambios en la piel: pigmentación, enrojecimientos o incluso heridas y llagas.
  • Cambios a nivel intestinal y en los esfínteres.
  • Insomnio y problemas con el sueño

¿Existen diversos tipos dentro de los tratamientos psicooncológicos?

La intervención en psicooncología difiere en función del estadio en el que se encuentre la enfermedad pudiendo distinguir seis tipos.

Fase de diagnóstico

Consiste en un período de mucha incertidumbre, que derive en un impacto psicológico de alta intensidad para el o la paciente y sus allegados/as. En este momento, surgen una serie de emociones como la ira, la negación, la culpa o la desesperación. Así, los objetivos de esta intervención se vinculan con esta regulación afectiva, el apoyo y acompañamiento durante el proceso y un profundo trabajo sobre los niveles de control frente a la enfermedad.

Fase de tratamiento

En este momento, la calidad de vida del o la paciente se ve muy afectada. Pueden darse efectos secundarios como consecuencia de la medicación o tratamientos presentes, además de los síntomas propios del avance de la enfermedad. Algunas de las manifestaciones prototípicas en este periodo son: alteraciones en la imagen corporal, disfunciones sexuales, fobia o rechazo al tratamiento o instrumentos requeridos para el mismo, malestar físico, dolor, ansiedad y, en consecuencia, gran dificultad para adherirse al tratamiento.

En este punto, la intervención se dirige a prevenir un posible abandono del proceso médico, potenciar los recursos y estrategias de afrontamiento y redirigir las barreras que surjan en el camino de la adaptación y aceptación. Resulta muy interesante en este punto, configurar planes de acción o escenificar posibles contextos generadores de ansiedad u otras emociones que conlleven malestar.

Fase de intervalo libre de la enfermedad

Durante estas circunstancias, se presentan una serie de amenazas y miedos a que la enfermedad vuelva a agravarse. Los niveles de angustia e incertidumbre aumentan. Así, el punto a tratar se vincula a la expresión y regulación de miedos y preocupaciones, tanto del o la paciente como de sus familiares. Por ello, será crucial establecer empatía y una buena comunicación dentro de la relación terapéutica.

Fase de supervivencia

A lo largo de este periodo el objetivo es facilitar la adaptación del o la paciente a las secuelas físicas, sociales y psicológicas resultado de la enfermedad. A su vez, se trabaja en la reincorporación a la vida cotidiana, laboral y otras actividades.

Fase de recidiva

Esta etapa resulta la más crítica de todas las expuestas. Las recaídas o reapariciones de la enfermedad suponen para el cuerpo un choque aún más intenso que el que sucede durante la fase de diagnóstico. En este periodo regresan e incluso empeoran estados de ansiedad y depresión del paciente y de la familia. En consecuencia, el trabajo se dirige a abordar y confeccionar planes de readaptación clínicos, así como, a paliar las secuelas ansiógenas y depresivas.

Fase final de la vida

En lo referente a las circunstancias que circunscriben el proceso a la muerte, los objetivos cambian el foco de intervención de curar a cuidar. Los estados emocionales vuelven a intensificarse: la negación, la rabia, la depresión, el aislamiento, la agresividad y el miedo a la muerte son algunas de las muchas emociones que afloran. La terapia persigue una mejora de la calidad de vida del o la paciente teniendo en cuenta la identificación de barreras y dificultades psicológicas y sociales posibles. Por otro lado, se ha de atender el manejo del dolor y síntomas físicos, ofrecer apoyo y soporte emocional. De forma global, se trata de acompañar al o l apaciente y de preparar a la familia al proceso de duelo previniendo traumas y cronificaciones del dolor emocional.

¿Cómo se da un tratamiento en psicooncología?

Ingreso y evaluación

En primer lugar, y tras ofrecerse el diagnóstico clínico de la enfermedad se dan las diversas derivaciones profesionales: asistencias clínicas, cirujanos, oncología, radioterapeutas… En lo relativo al proceso oncológico, se activa el protocolo en función de la enfermedad o tipología de cáncer presente. Dentro de este mismo, una parte se dedicada a la evaluación psicooncológica donde se exploran los siguientes temas:

  • Generalidades de la enfermedad
  • Organización familiar
  • Antecedentes laborales
  • Sintomatología
  • Afectividad
  • Psicomotricidad
  • Lenguaje
  • Pensamiento

Tratamiento del paciente

En este punto, existe un espacio dedicado tanto a la psicoterapia como a el tratamiento farmacológico. Teniendo en cuenta que cada proceso diferirá en función de las circunstancias y características personales de cada caso, se plantean unas cuestiones en común. Principalmente, los objetivos se dirigen al apoyo emocional creando un ambiente empático, de acogida y de pertenencia donde se sientan personas escuchadas y atendidas.

El proceso de intervención implica:

  • Apoyar y acompañar tanto al o la paciente como a su familia durante la enfermedad.
  • Facilitar la identificación y manejo de emociones implicadas
  • Resignificar de la enfermedad, encontrando un sentido personal a las experiencias vitales de la persona.
  • Fomentar en lo posible que se mantengan activas las rutinas, hábitos y tareas que generan autonomía y sensación de control sobre sí mismo o misma.
  • Configurar un ambiente empático, de acogida y de pertenencia donde se sientan personas escuchadas y atendidas.
  • Fomentar la comunicación entre la persona protagonista y su sistema familiar o de apoyo externo.
  • Promover los recursos personales resilientes que favorezcan el abordaje de las posibles barreras y dificultades durante la enfermedad.
  • Generar estrategias de afrontamiento presentes y potenciarlos adaptándolas al proceso de enfermedad.
  • Validar y empatizar con las emociones complejas emergentes tanto en paciente como familia.
  • Mantener un vínculo entre el equipo médico, la persona y su familia garantizando la información del proceso más completa posible.
  • Facilitar la formación de grupos de apoyo y actividades de apoyo.
  • Trabajar la autoestima y el autocuidado personal de salud de la persona protagonista.

REFERENCIAS

Malka, B. (2005). Psicooncología: abordaje emocional en oncología. Persona y bioética, 9(25), 64-67.

Robert, V., Álvarez, C. y Valdivieso, F. (2013) Psiooncología: un modelo de intervención y apoyo social. Revista de medicina clínica Condes, 24(4), 677-684.

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