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El bullying verbal se caracteriza por ser uno de los tipos de acoso más difíciles de enfrentar debido que, a menos que la víctima haga partícipe de estos hechos, sus consecuencias no son visibles como lo es, por ejemplo, en el caso del bullying físico. A pesar de que sea una persecución más pública, debido a que todos alrededor de la víctima puedes estar enterados de este problema, menos los padres.

Por alguna u otra razón, los hijos a veces no tienen la suficiente confianza como para decirle a sus padres lo que está ocurriendo con ellos en estos casos de acoso escolar, bien sea porque los mismos acosadores los han hecho inseguros a través de críticas, chantajes y amenazas o porque piensan que no les creerán. Por eso, hay que tener en cuenta algunas conductas de los hijos para saber si algo está ocurriendo con ellos.

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¿Cómo se puede detectar este problema estando en el hogar?

Disminución del apetito: Esto puede ocurrir debido a la acumulación de tensión que cargan desde la escuela, por lo que pierden el apetito, comen muy poco o se excusan de la comida diciendo que tienen algún malestar estomacal.

  • Nerviosismo constante: Se muestran todo el tiempo ansiosos y en alerta, como si algo fuese ocurrir de pronto contra ellos para lastimarlos, incluso cuando están dentro del hogar. Se ponen tensos ante un ruido fuerte, una aparición repentina o al preguntarle sobre su día a día, trayendo consigo incluso problemas de insomnio y cansancio crónico.
  • Aislamiento: De pronto los jóvenes prefieren estar solos la mayoría del tiempo,  encerrados en su habitación y sin querer hablar con alguien, pueden hasta dejar de comer con su familia y hacerlo en su habitación. Esto generalmente es signo de  evitación a hablar de su rutina escolar y por ende, de los problemas que tienen en el mismo. Incluso llegan a ausentarse de actividades y festividades familiares, escolares y con amigos.
  • Evitan las redes sociales: Como la tecnología lamentablemente suele ser un gran cómplice de los arrebatos agresivos de las personas bully, las víctimas tienen una constante ansiedad de revisar las redes sociales por temor de si escribieron algo desagradable sobre ellos tanto en su ventana pública  como en los chats privados.
  • Ansiedad frente a la escuela: Debido a la constante presión de estar preocupados por otro ataque contra ellos por parte de sus acosadores,  los jóvenes sienten un miedo marcado a la hora de asistir a la escuela, tanto que pueden tener malestares psicosomáticos, ataques de pánico o buscan excusas para no asistir.

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Así que, como padres, aunque los hijos no dejen una puerta abierta para conocer de sus vidas escolares, se puede estar con un ojo alerta frente a los cambios en su comportamiento y actitudes que, siempre suelen significar que algo no está bien.