Rafael Nuñez - el acoso no es cosa de niños, es un maltrato

Generalmente se asocia el acoso a dos personas: la víctima y el victimario, pero el bullying implica un mayor número de personas.

Además del acosador y el acosado están los espectadores, pasivos o participativos, de allí ser importante su análisis y caracterización.

  • Los espectadores pasivos son aquellos que observan el acoso sin involucrarse en el mismo, pues para ellos es habitual que un agresor maltrate a alguien, entretanto ellos no hacen nada ni reportar el maltrato.
  • Los espectadores activos son los que colaboran con el agresor, siendo parte del acoso, sin embargo no son los agresores, por no ser los que planifican deliberadamente la agresión.

Los espectadores, sean activos o pasivos, toman la violencia como un comportamiento natural e incluso la justifican. Justamente por este tipo de pensamiento y creencia es que el acoso ha aumentado con el tiempo pues nadie le ha puesto fin.

De allí que se tenga en atención a las bromas supuestamente “inofensivas” una vez que estas se pueden transformarse en rutina de maltrato lo que destruye el autoestima de la víctima.

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El acoso tiene la tendencia a aumentar y no a desaparecer porque no se toma la actitud de eliminarlo o denunciarlo.

La violencia genera violencia, sucede como una especie de contagio de agresividad, que es capaz de inhibir la empatía y la ayuda. De allí que los actos de acoso sucedan con regularidad bajo el conocimiento de un determinado número de observadores que, en general, son los compañeros de la víctima y victimario.

Una de las razones de la indiferencia de los espectadores puede ser el miedo a ser incluido como víctima y tornarse en el blanco de las agresiones, de allí que los observadores mantengan su rol pasivo y activo según sea el caso.

En conclusión, todos los que participan en el bullying son sus agentes, son sus promotores porque todos están involucrados de forma directa o indirecta en el hecho.

Sea de manera activa o pasiva, los observadores provocan el contagio social de la violencia, pues la generan como si de un comportamiento natural se tratase anulando su rol transformador.